El proyecto de Ministerio de Ciencia y Tecnología constituye una iniciativa valiosa y necesaria para orientar y ejecutar las políticas de investigación en el país. Sin embargo, consideramos que en su contenido no reconoce verdaderamente la diversidad de áreas del conocimiento. Esto tiene por consecuencia un uso limitado y restrictivo de los conceptos de ciencia, innovación y desarrollo nacional. De esta manera, el proyecto de Ministerio se equivoca en sus elementos fundamentales tanto en relación con la producción de conocimiento como en las formas innovadoras de transferencia de éstos a la sociedad.

De acuerdo a lo anterior, planteamos lo siguiente:

1. No toda investigación es ciencia.
Un Ministerio que se ocupa de la investigación en Chile no puede entender investigación y ciencia como sinónimos. Es por esto que consideramos que el Ministerio debería llamarse “Ministerio de Conocimiento y Tecnología”. Existen áreas del conocimiento fundamentales para la sociedad que no hacen estrictamente “ciencia”, pero que se vinculan a ella de forma transversal : las disciplinas de las humanidades y las artes, además de una buena parte de las ciencias sociales. Si bien es verdad que se las menciona en varios pasajes, estas disciplinas (sus métodos, objetos de estudios y aplicaciones culturales y sociales) no están incluidas verdaderamente en el proyecto de Ministerio. En este sentido, el Ministerio debe promover políticas que reconozcan la diversidad de disciplinas, velen por su fortalecimiento y fomenten el diálogo entre ellas, así como también su vinculación con la sociedad.

El proyecto desconoce los aportes cualitativos que pueden hacer el área de artes y humanidades como el que las disciplinas de la filosofía, la literatura y los estudios de artes plásticas, música, cine, teatro, en otras expresiones culturales ha realizado históricamente sobre la producción científica y tecnológica. .

2. No toda innovación es producto
El proyecto tiene como uno de sus ejes primordiales la innovación de base científico- tecnológica, cuya definición está guiada por el Manual de Frascati. Consideramos que la definición de innovación del Manual de Frascati, dominante en el proyecto, es restringida. Esto tiene como consecuencia que el proyecto deja fuera el amplio campo de la innovación social y cultural proveniente de las Ciencias Sociales, Humanidades y Artes. En esto existen ejemplos de programas que vinculan artes, humanidades y ciencias desarrollados en la Universidad de Stanford y el MIT.

En Chile podemos nombrar, entre otros, el núcleo de innovación de la Facultad de Artes de la Universidad de Playa Ancha, el Centro Regional de Inclusión e Innovación Social de la Universidad Viña del Mar, y los programas “Santiago es mío” y CECREA, donde se incorporaron aprendizajes del arte, ciencia y tecnología, impulsados por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Estos proyectos tienen como objetivo fortalecer comunidades y lazos sociales, desarrollar de mecanismos que sirvan para mejorar la calidad de vida de las personas, mejorar la gestión de instituciones u organizaciones sociales y generar espacios de creación artística, entre otros.

3. La innovación no es posible si no se fomentan “culturas creativas”
La innovación no es una práctica que surge del vacío, sino que se desarrolla en contextos culturales y sociales. Consideramos que para que exista innovación en las distintas áreas de la sociedad, es necesario fomentar la generación de “culturas creativas”, no sólo en términos económicos vinculados al emprendimiento. . Cuando hablamos de “culturas creativas” nos referimos a que las personas sean capaces de desarrollar su potencial creativo en el amplio sentido de la palabra, no sólo orientado a la productividad económica. En este sentido, las culturas creativas son imprescindibles para el desarrollo de innovaciones a nivel cultural, creativo, productivo, social y político.

En este sentido, la innovación es resultado de un proceso social complejo y diverso. Es necesario orientar la política de innovación hacia el fortalecimiento de una sociedad capaz de apropiarse de los conocimientos y tecnologías disponibles. Existen formas de innovación social y cultural que son producto del diálogo y articulación entre la investigación académica y las formas de vida y conocimientos de las propias comunidades las que tienen como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas, fortalecer lazos sociales, desarrollar industrias creativas (cine, música, literatura) y/o promover el reconocimiento de la diversidad cultural. La innovación es un componente cultural del cual debe hacerse cargo del Ministerio, entendida como el avance de la brecha en la producción de conocimiento y tecnología para resolver múltiples necesidades del país.

4. Necesidad de diálogo entre disciplinas
El actual discurso de la “innovación tecnológica” sostiene una integración de aspectos “artísticos y humanistas” (como el diseño y las interfaces digitales, por ejemplo) con saberes del emprendimiento económico. Históricamente, las disciplinas de los negocios se han nutrido de sistemas creativos artísticos y humanistas para la introducción de nuevos paradigmas científicos o tecnológicos, diálogo que sólo en los últimos años se ha comenzado a instalar, por ejemplo, con la incorporación de herramientas como el design thinking para el área de innovación. Sin embargo, este diálogo ha sido limitado en Chile al dejar de lado la producción propia del conocimiento humanístico a través de la imposición de criterios científicos a éstas áreas, lo que afecta la retroalimentación entre las distintas disciplinas. La interdisciplina (y transdisciplina) debe ser un foco del Ministerio para realmente favorecer la innovación nacional.

Sólo reconociendo la diversidad en las formas de generar conocimiento se podrá establecer un verdadero diálogo entre las ciencias, las humanidades, las artes y las ciencias sociales, diálogo imprescindible para enfrentar los desafíos que nos deparan los avances científico- tecnológicos desde una perspectiva creativa, crítica y reflexiva.

5. Desarrollo multidimensional y sustentable
Un Ministerio debe ser consciente de la complejidad humana y ecológica, social y cultural del desarrollo. Este proyecto de ley concibe el desarrollo nacional sólo como una aumento del PIB a partir de la diversificación de la producción nacional. Así, ciencia y tecnología están enfocados hacia la creación de productos, ventajas comparativas y su exportación en el mercado global. Un Ministerio debe pensarse desde una noción de desarrollo multidimensional, lo que implica incluir en su misión tanto la innovación social y cultural como un desarrollo sustentable.

6. Conocimiento abierto.
El nuevo Ministerio establece la necesidad de “Velar por la protección y conservación del patrimonio científico y tecnológico nacional, así como de los archivos de producción académica y de investigación.” Sin embargo, en el caso de las publicaciones académicas, éstas muchas veces quedan en manos de editoriales académicas, en su mayoría extranjeras, que exigen pagos para acceder a ellas.

El nuevo Ministerio debe abordar los desafíos que plantean las nuevas formas de circulación del conocimiento que se abren con el desarrollo de las tecnologías digitales. La agenda nacional se encuentra tensionada internamente por las demandas de una producción universitaria en transformación empresarial. Esto redunda en las políticas estandarizantes de publicación y circulación en los cuales los conocimientos son capturados por editoriales académicas que cobran altas sumas de dinero, a instituciones universitarias nacionales e investigadores, por el acceso a resultados de investigaciones publicadas en sus revistas, las que, paradójicamente, han sido financiadas con fondos públicos.

La nueva institucionalidad debería fomentar la circulación libre de conocimientos financiada con fondos públicos, es decir, que las publicaciones científicas provenientes de proyectos financiados por programas de investigación estatal no deberían ser de acceso pagado y deberían quedar de libre acceso al público inmediatamente o después de un periodo razonable de tiempo. Estas medidas de acceso libre al conocimiento ya se han establecido en Estados Unidos (Open Access Mandate) y en Europa (Open Access Infrastructure for Research in Europe) serán implementadas en el 2020.

Para que exista un real diálogo entre disciplinas, imprescindible para que los puntos anteriores sean una realidad, es necesario que la nueva institucionalidad reconozca la diversidad de disciplinas, lo cual se expresa tanto en sus metodologías y aportes como en sus formas de producción y circulación del conocimiento. Consideramos, a su vez, relevante establecer una reflexión al interior de la comunidad académica y científica sobre las orientaciones generales del proyecto del Ministerio de Ciencia y Tecnología en el marco de un modelo de empresarización de la Universidad y la investigación, bloqueando su circulación libre y la discusión sobre las orientaciones sociales y culturales de la producción de conocimientos. Creemos que las Artes y Humanidades tienen algo fundamental que aportar en este diálogo.

 

Documento preparado por Carolina Gainza, Matías Ayala, Carolina Ibarra,  e Iván Pinto

Asociación de Investigadores en Artes y Humanidades

 

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Documento de trabajo MINCYT 12-09-2017

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